lunes, 26 de mayo de 2014

SÍGUEME SI PUEDES

Llega el momento de aterrizar, de bajar del avión y poner los pies en la tierra. No somos compatibles, somos dos puzzles diferentes y aún no sé cómo ni porqué pero me sigues a todas partes regalándome sonrisas y nuevas formas de educación, sólo faltaba una luz celestial y una canción americana, española, catalana o de cualquier otro lugar distinto al mío con diferentes o iguales culturas.
Vaya a donde vaya estás, centros comerciales, bares, tiendas, parques, barrios...tú estás disponible para mirarme y regalarme sonrisas. "¿Por qué?" me pregunté, "¿por qué me sigues? no soy más que una chica cualquiera con sus quehaceres o paseos tranquilos, ¿por qué te ha dado conmigo?"
En cualquier caso, no te conozco lo suficiente para hablar de mis opiniones, no sé quién eres ni cómo has llegado hasta aquí aunque mi imaginación vuela cada vez más alto explicando o no los motivos de tus acciones.
Me voy de viaje, sólo así podré ausentarme de tus miradas y sonrisas a una desconocida como yo.
En el autobús disfrutaba del paisaje sin ninguna preocupación, contemplando con mi música y dejándome llevar por el conductor quien conducía hacia mi destino. Pocas horas después, llegué a mi destino deseosa llegada para levantarme y caminar, que en unas horas parecía que no estaba acostumbrada a ello pero disfrutaba del paseo aunque llevase una maleta y una bolsa. Disfrutaba mucho de mi viaje, de los días que estuve allí aunque fueron motivos suficientes para poder quedarme y no irme de ahí en un año por lo menos. Pero los motivos tan fuertes eran para ver a una persona que tenía mucho cariño, pero no fue como esperaba. Me fui a los días guardando recuerdos bajo mi piel, en mi corazón y en mi mente para no olvidar jamás de lo que me hizo sentir. Y en el autobús de vuelta, ahogué mis lágrimas de niña por el dolor causado por aquella persona inútil y cobarde, cambiándolo por sonrisas y buenos momentos que calmaron mi sentimiento amargo u violento por tranquilidad y alegría.
Al volver a mi ciudad natal, seguías estando ahí, regalándome sonrisas, mostrándome una educación exquisita que pude valorarla sin explicación y seguí mi camino sin mirar hacia atrás, decidida por cada paso dado o acto realizado.
Joven con educación, no sé cuál es el motivo de tus actos conmigo ni a qué finalidad quieres llegar, pero el camino que quieras recorrer sin explicación dada. Sígueme si puedes.