jueves, 26 de junio de 2014

OJO DE ENDER

Mirada que destruye una vida, una mente. Un paisaje siniestro en un lugar ausente, brillante. No necesita calmantes ni disparos alarmantes, el ojo de Ender, sin su ojo maléfico potente es inocente. Quizás sea la bruja, su pasado quien destruyó su sonrisa, su mirada de plata que se humedecen a la luz de la Luna, bajo el cielo estrellado a punto de lucir el Sol.
No permite ser devorado, protegido por su mirada poderosa, armada. No le mires a los ojos que tu vida acaba, no dudes ni un segundo y escapa, le decían al querer mirarle, todos huían de él, se alejaban gritando horrores que aún no pasaron y Ender, solía sentarse contemplando el amanecer, despidiendo la noche con una lágrima al caer. No es justo, pensó, volvió a florecer a su alrededor y apareció ella, una dulce flor en cuerpo humano, no era como él, claro estaba, pero no podía dejar de mirarla sin permitir que le mirase apartando la mirada, no era fea ni guapa pero él la veía bonita. Se alejaba de ella, por temor a lo que podría pasar, ella se acercó y le dijo:"no pasa nada, no te haré temer".
Pasaron los años, seguía sin mirarla, manteniendo la conversación que ella iniciaba. Cuando al fin se atrevió a mirarla, algo pasaba por no pasarle nada ella estaba igual como estaba y era el corazón de él que se ablandó por sus palabras tranquilizadoras.
El ojo de Ender ya no era peligro, ya no lo era para ella.