domingo, 6 de julio de 2014

COSAS QUE CAMBIAN

A veces las cosas cambian, no funcionan.
Busqué en el bosque nublado una solución, pero los caminos me alejaban aún más de ti. ¿A caso esa era una solución inteligente? No lo creo, pues, prefiero arreglar antes lo que habíamos empezado, quién sabe el camino que nos prepararán después.
La decisión es tuya pero no podré esperar en mi habitación buscando el fallo en tus fotografías, iré a rienda suelta esquivando a quienes me llaman. Iré suelta, por mi cuenta, caminando sin rumbo hacia cualquier lugar solitario para contemplar paisajes brillantes que iluminan caminos perdidos pero, la decisión es tuya.
Escribiendo en un papel bañado de lluvia fría mientras dibujo una de tus mejores sonrisas y sentirme libre de tristezas, bañado de plata tibia cristalina. Añoranzas en un baúl, sentimiento derretido por la falta de brillo de tu mirada, sé que algo empezó a cambiar.
El retrato se deshacía entre lágrimas del cielo y yo, comprendiendo la situación sin moverme del sitio. Te habían borrado de mi vida sin avisarme, sin decirme nada y sin angustiarme por la pérdida de este amor incontrolable. Las cosas a veces no funcionan, no me quedaba otra que limpiar mis heridas bajo la lluvia sintiendo cada gota que caía alimentando en cuerpo y alma, con tanta dulzura y cuidado que hacía falta.
Quise pasar la noche en el bosque nublado, cerré los ojos provocando el sueño acumulado y al amanecer, despejado. Volví a ti para ver qué había cambiado y efectivamente, ya no había un sentimiento cálido. Tus estúpidas palabras ya no me hacían tanto daño, el amor entre nosotros había disminuido por completo hasta no quedar nada, acabado, pero no me hacían daño al contrario, deseé tu felicidad en un tiempo atrasado y la has encontrado, sólo que no es a mi lado.
Sabía que todo lo bueno tendría su propio final y este, sólo es el comienzo.