jueves, 18 de septiembre de 2014

LA ACUSADA

Capítulo 1: La conciencia

No sé porqué lo hice, no sé porqué dejé de lado mi vida invisible a ser el centro de atención, observándome con ojos ansiosos de ira y desconfianza. Algunos de mis recuerdos son borrosos, me cuesta darles luz, aun así puedo recordar algo.
Era una noche calurosa, estaba leyendo un libro antes de dormir y mi marido estaba con sus compañeros de trabajo celebrando su aumento de sueldo, o eso me dijo, pero sentía preocupación. Pasaban las horas y no volvía a casa, sentía desconfianza por sus palabras. A la mañana siguiente me le encontré apestando a alcohol, demasiado alcohol. "Algo ha hecho" pensé segura de mis palabras, "algo ha pasado para que venga así de..." preferí detener mis palabras y esperar para hablar con él.
"¿Puedes recordar algo más?"- dijo el agente.
"No, por ahora"- dije.
"Bien, te esperamos la semana que viene a la misma hora. Este interrogatorio queda finalizado hoy día 25 de agosto a las 18:00 horas" - dijo el agente.
Al salir me disponía a ir al parque para poder seguir recordando cada detalle, pero en vez de eso, veía flashes en mente del balcón que estaba en frente. Decidí salir de ahí.

"¿Qué pruebas tienes de la acusada?"- dijo el detective.
"Por ahora no es acusada culpable de los hechos, dado que no puede recordar al detalle de lo que sucedió. Aún así estamos trabajando en ello, podemos empezar a sospechar de su marido, algo me dice que no es inocente."- dijo el agente.
"Seguid informándome. Quiero saber cómo termina esto."- dijo el detective mientras me observaba desde la ventana.
En esa misma noche me costaba dormir al recordar que había matado a mi marido "¿cómo pude hacer algo así?"- me pregunté. "No puede ser, tendría una pistola en la habitación y no recuerdo que tenga esas cosas"-me seguí diciendo a mis adentros mientras buscaba la supuesta pistola en la habitación y después de varios minutos-"no puede ser, ¡es imposible!".

Siempre he sido consciente de mis hechos, pero estoy aturdida por la pistola que he encontrado en la habitación. No tengo ni idea de cómo ha llegado esto aquí. Tengo la conciencia desequilibrada, no sé en qué pensar, no sé qué decir al respecto. Recuerdo que mi marido hablaba al respecto de tener una pistola por nuestro bien, pero no quería tenerlo y por más que se lo decía no me escuchaba.
"Por favor céntrese en el hecho que hablamos"- dijo el agente.
"Sí, perdone"- dije y seguí contando.
Hablé con él del porqué había llegado tan tarde en esa noche, me dijo que tenía que celebrarlo a lo grande, me sonaba a una excusa muy barata y mal hecha para un aumento de sueldo. No vivíamos mal económicamente, no entendía a la perfección del motivo en el cual había que celebrarlo tanto, teníamos dinero y podríamos gastarlo en caprichos tantas veces que queramos. Sabía que me la estaba pegando.
"¿Qué quiere decir con esa frase?"- dijo el agente.
"¿Qué frase?"- dije.
"Me la estaba pegando"- dijo el agente.
"Que me estaba siendo infiel y no sabía con quién"- dije.
"Prosiga"- dijo el agente.
Dudaba en algunas de las mujeres que vinieron a mi casa, imaginaba que eran excusas que me contaba para que se quedaran más tiempo. No quería pensar demasiado en eso, así que me puse a preparar la comida.
"¿Le hechó algún veneno al alimento con la finalidad de matar a su marido?"- me paró el agente
"Oiga, no tengo ni idea de qué piensa usted sobre mí, pero yo no cocino con venenos"- dije cabreada.
"Esta bien, prosiga"-dijo el agente.
"Gracias"- dije.
Bueno, preparé la comida y la mesa para comer juntos, pero justo cuando iba a llamarle para sentarnos juntos me contó que tenía que irse a una reunión importante a última hora. Por lo tanto, ese día comí sola.
Al terminar de comer le llamé por teléfono para saber cuándo iba a volver, me dijo que aún le quedaba y que no me esperase para cenar. Así pues dormí una vez más sola y a la mañana siguiente volví a encontrármelo apestando a alcohol. Efectivamente, me la estaba pegando, vi marcas del pintalabios en la blusa y en el cuello. No podía seguir, así que me fui a dar un paseo y pensar en lo que está pasando más tranquilamente para tomar una decisión más correcta.
"¿Recuerda algo más?"- dijo el agente.
"No, por ahora"- dije.
"Está bien, te esperamos la semana siguiente a la misma hora. Este interrogatorio queda finalizado hoy día 1 de septiembre a las 18:00 horas. Siento aquel malentendido anterior"-dijo el agente.
"No se preocupe"- dije.