viernes, 31 de octubre de 2014

BATALLA INTENSA

Después de una batalla intensa, de una derrota tras otra. Sentí como todo se iba oscureciendo hasta que vi una luz inmensa, una luz brillante y hermosa. Quizás sea para animarme a seguir, o para dedicar un mensaje de MOTIVACIÓN, FUERZA, ESPÍRITU, VALOR.
Me levanté, dispuesta a afrontar cada nueva partida, cada nueva prueba, que el Dios del Universo, me regala. Creer que estás preparada para ello, confiar en ti y en los que están contigo.
Cogí mis armas blancas, mi hacha, mis espadas, mi arca y levanté la cabeza. El enemigo me observó sorprendido, no estaba sola y ese era mi sentimiento. Había alguien que me apoyaba desde el más allá, desde el inframundo. Y confié en ellos.
Luchaba, para que mi pueblo tuviese la libertad y el descanso.
Luchaba por y para ellos.
No soportaba ver cada muerte, me entristecía. Quizás en algún tiempo se cambie por conversar y llegar a un acuerdo. No más sangre. Pero hasta entonces, tengo que luchar por mi pueblo, por mi familia y amigos, por mis vecinos, conocidos y desconocidos, por la naturaleza y por ellos.
El enemigo,  quiso que me uniera a él. Pero sabía sus intenciones y me negué. Su arma me respondió. Caí y escuché una voz del inframundo, aquella voz era reconocida pero no recordaba a quién y me dolía, más que la bala que me dedicó mi enemigo.
Sabía que no iba a poder seguir, pero seguía escuchando la voz y decidí  volver a intentarlo. Volver a levantarme con más fuerzas, sin recordar la herida que la bala me hizo sangrar. Luché y grité “por la libertad de mi pueblo”.  Tenía más habilidad, sentí como mi corazón volvía a latir con más fuerza y la herida desapareció.
Quizás fuese la magia del inframundo, la buena magia que me curó para ganar la dura batalla.
Morí ensangrentada, pero aquellos del inframundo me dieron la bienvenida. Una cálida, a la vez fría, cariñosa bienvenida.
Mis compañeros de viaje, familiares, amigos…lloraban por mi muerte. Pude verles, pero ellos a mí no. Cómo quisiera que me escuchasen.