jueves, 27 de noviembre de 2014

SOSIEGO

Me costó mucho reconocerlo. Me costó mucho dormir aquella noche pensando en la mierda que tengo de vida y lo insignificante que suelo ser, en las ciencias sin sentido buscando la forma de averiguar cómo y dónde ocurrió cada suceso, fallando en cada ecuación, en cada fracción de la síntesis mientras critican a otros de sus compañeros que son buscadores del porqué mientras yo estoy aquí y no me ven o no me quieren ver. Ciencia estúpida que sin ella no sería nadie, buscando un motivo para sobrevivir y relacionarme con la gente, gente capaz de triturar la psíquica convirtiéndolo en polvo, gente que obliga a pensar que el malo eres tú, que no hay nadie tan sosegado que ellos ¡y es mentira!

Sosiego, sosiego.

No siempre el mar está en calma pero escapamos de los problemas, problemas que son lecciones y esas lecciones son para que aprendas, para que te detengas, para que encuentres una puta armonía y pueda vivir tranquila sin pensar en cosas negativas que me amargan la puta existencia, que me afectan cada día de mi vida y no. No. No puedes hacerme esto, yo te quería ¡maldita sea! solo quería estar contigo haciendo realidad nuestros sueños y prendiste fuego aquellos recuerdos con una motosierra quedando el olvido porque no encontraba otra salida ¡y lloré y grité y te llamé y no acudías, te fuiste sin decir nada diciendo todo con tu estúpido orgullo abandonándome por un cuerpo que no durará y tus manos me debilitaban creyendo que me querías, comiendo en una puta hamburguesería al que querías estar e invitándome a que me vaya a la mierda cuando mostraba mi alma desnuda ante ti y me perdí y me arruiné y me vacié y sangré y te creí!

Mecánica cuántica en su misión más ortodoxa sosegada al fin.