jueves, 25 de diciembre de 2014

UN RAYO DE LUZ

Después de permanecer en la oscuridad se aprecia más aquel rayo de luz, e incluso, se valora. "Aquella luz coloniza un reino juguetón", dijo un drogadicto tatuado, quizás tenga razón. El drogadicto tatuado, un sol disfrazado de montañas y lagos, algo poco habitual para mi vista, repitió la misma frase que estos días no logro olvidar: "Cuando el Sol se va, aparece las nubes y vienen los problemas, los truenos, las tormentas...pero cuando vuelve a salir el Sol, todo está en calma. No dejes que los truenos te atormenten ni que las tormentas te entristezcan, te lo digo por experiencia, todo se va y lo mejor está por venir." No le volví a ver.
Empezó a llover, a truenar, a disparar desde bocas celosas por destruir y desesperar y destrozar la piel por querer llevar siempre la razón. Una razón que parece droga de calidad. Todo estaba a oscuras cuando empezó a gritarme, a humillarme, a destrozarme con los dientes y con sus garras de uñas afiladas como cuchillas arrancar mi piel por la esperanza de querer ganar siempre, por querer llevar razón. Por no ser escuchada, supe escucharme y el silencio acudió mi llamada.
Un rayo de luz iluminó mis sentidos, acarició mis preocupaciones. Un rayo de luz tan cálida de amor que es complejo de deshacer algo tan bonito. Un sentimiento que no podré sustituir, no podrán superar, no querré olvidar.
Pensamientos alegres en paz.
No siento perder la oportunidad ni recrear lo que ya fue inventado por subir el escalón hacia mi libertad general, pero siento que tú tanto como yo deseamos que todo salga bien en caminos diferentes. Cada momento es inminente y por recorrer caminos que comparten, siempre aparece el rayo de luz en el momento deseable. Quizás esa sea la respuesta a mi llamada.