jueves, 26 de marzo de 2015

MIS MEMORIAS DESCONECTADAS

Aquellas memorias interrumpidas por casualidades que la vida me ofrece a cada instante, sensaciones irracionales al compás de lo imposible sobre lo que no debería sentir y acabo sintiendo. Lecturas pausadas sin desearlo y sinceramente, adoro la lectura como un alcohólico al vino o a la cerveza recién salida de la nevera.
Una mañana más como otro cualquiera, a veces quisiera cambiar mi rutina pero me faltan fuerzas para realizarlas o simplemente, valor para afrontarlas sin tener pendiente aquellas miradas que solo detienen de nuestros propios caminos y hay que seguir adelante aunque rabien de la felicidad de quien emprenda. Pero bueno, quizás esas mismas personas no son conscientes de cada acto que generan para ellos mismos y buscan la autodestrucción de los demás como prueba de "¿ves?, ha perdido como te decía" así adivinamos todos. Puede que sea pero es sin querer que sea la posibilidad de querer hacerlo, de poder hacerlo y del esfuerzo que genera para ser mejor persona, sobre todo de ellos. Aquellos que siempre quieren encontrar la depresión ajena sin tener ni idea del sufrimiento que genera, aquellos que quieren que pierdas hagas lo que hagas, digas lo que digas o pienses lo que pienses. Cada intención es secreta hasta que decides contarla a quienes creen que tienes malas intenciones. Soy un libro abierto cuando quiero y no me culpo por ello, tampoco soy rara por serlo ni especial por expresarlo, soy como soy con mis memorias desconectadas temporales hasta que pueda soportar tanto dolor causado por tu culpa, por tu estúpida culpa pero no podrás derrumbarme. No podrás detenerme ni tampoco matarme del todo, siempre levantaré aunque me hagas caer más de ochocientas billones de veces y aunque no lo creas, no es una amenaza.

No voy a hacer daño a quienes me hacen sentir bien, escuchada, bien tratada sin miedo al "para que no digas que" sin sentido, sin lógica, sin nada. Cada uno tienen sus razones de cada acto, quizás sea para proteger su alma o su conciencia. Demostrar quién no soy gracias a mis memorias guardadas.
Mi nombre es Chloe.