martes, 5 de mayo de 2015

DÉJÀ VU

Amar u odiar. Arriesgarse o quedarse quieto ante situaciones complicadas, incluso sencillas en ocasiones. Amarrarse al árbol o dejar caer al abismo aquel vacío por negar que no puedas hacer algo por una boca que no sea la tuya y al serlo, creyendo tus propias palabras.
Dónde encontrarás el adjetivo perfecto para cada frase y la conjugación de cada verbo mostrando una importancia a cada una de tus palabras. Cuándo emprenderás al vuelo bailando contra o a favor del viento, cada grito empujado, cada verso silenciado. Decisiones enfrentadas con reacciones inseguras atrapadas al contraste sin tener una opción asegurable. Una búsqueda de preguntas sin respuesta.
Es el momento perfecto para actuar, dejándose llevar por el ritmo de la música que empuja cada respuesta buscada. Sentir cada nota musical en clave, abrazar sentidos con el oficio de no rendirse y alcanzar cada meta escrita aún más cerca.  Ausentar el Déjà vu por un instante, ser consciente de cada entrante siendo tú el saliente que abandona la sala con nobleza elegante dejando un recuerdo permanente como aquel tatuaje eterno que simboliza aquella parte de historia propia que nadie puede analizar correctamente. Solo tú debes elegir quién entra y quién sale, recordando momentos inolvidables que dejaron huella en aquel lugar, retorciendo palabras que dejaron un dolor temporal con olfato de lince hambriento de venganza desganada, actuando con desgana y alcanzando aquella puerta que por un momento pareció lejana. Que no puedo asegurar un futuro mejor, pero si una historia con un final inigualable que cause una tempestad constante en la penuria de cada aliento ganado por cobarde al querer ser quien no eres. Actuando un papel diariamente sin público aplaudiendo como de costumbre, sentir que abandonas cada poro de tu piel sin ser amado por otra mujer que pueda hacerlo aunque no quiera, y al quererlo, sentir que estás vivo aunque te estés muriendo por dentro y cada mañana al suspirar en deuda con el deseo, la perversión o el sufrimiento ajeno por venganza, por lo que te hicieron.

Siento que el amor recorría mi vulnerable cuerpo, que nada podría ser como sería por dentro, que jamás pude alcanzar aquella piel con cada beso que podría dar y nunca lo hice. Dejé llevar la desgana a su favor consiguiendo metas que no quise que formara parte de mí, por momentos quiero llegar a ti sin tener que suplicar dardos punzados a mi contra y por otros, quiero alejarme de la disciplina por un tiempo con el debido respeto que mi mirada al encuentro del Océano y la ternura que genera al oído acariciando torsos vacíos, llenos por momentos. Silencio abierto, alma libre sin lamentos, sin funeral y sin ningún compañero que pueda echarme de menos.