jueves, 6 de agosto de 2015

EL SOSPECHOSO SIN NOMBRE

Al principal sospechoso siempre es acusado sin prueba alguna, solo queda la esperanza de soñar con retroceder el tiempo con los ojos abiertos o cerrados. No hay forma de esconderse, no hay manera de que la máquina del tiempo funcione con el propósito de una mejora, un cambio verdadero y insistente que desde siempre permaneció en su mente. El sospechoso observa sigiloso, parece preocupado ante las amenazas que le acusan de algo que no cometió o no recuerda cometer; alcohólico, fumador, misterioso, drogadicto, tantas cosas le llaman que ni ellos saben la verdad o quizás la razón de su consumo habitual, suele confundirse con el viento y con la locura pero el más loco es el más sabio, no confundan el nivel de enfermedad y locura. El enfermo es quien pide ayuda a gritos y el loco es quien tiene una visión diferente ante la vida de los demás humanos.
Somos piedra, papel, viento, agua, nuestros ojos son el espejo que refleja estados en las que estamos dispuestos a sentir sin saber que, aunque la montaña alta esté, más lejos estaremos si seguimos caminando, luchando, sin opción a rendirse. El sospechoso lo sabe, tú, yo, nosotros, vosotros y ellos lo saben, sin embargo, vuelan como pájaros huyendo de lo que tú seas capaz de hacer buscando así mismo una salida, un hogar a salvo de los peligros que le acechan y persiguen como gaviotas hambrientas. El recuerdo del ayer es como una montaña rusa para él, sigue los pasos de quien siempre quiso ser y nunca tuvo la oportunidad de permanecer en el recuerdos a quienes apreciaba. Nada volvería a ser como antes, nada tenía sentido, nada perdura en el olvido y nadie se va del todo. Dicen que aquel que se va sin ser hechado vuelve sin ser llamado y realmente es así, lamentablemente aquel que supo amar en silencio, avanza en el camino y durante el trayecto, recorre miles de lugares que el ojo es capaz de ver y querer que la naturaleza se abra camino pero, la vida se abre camino si dejamos la puerta abierta o cerrada, eso no importa, lo importante es ser uno mismo, luchar por las metas de cada uno y perdurar en un combate constante al que el ser humano ha acostumbrado hasta la actualidad. Quizás el culpable sea quien haya sido capaz de dañar destructivamente al guerrero o guerrera, quizás el culpable fue el sospechoso sin nombre que a todos quieren sentir el temor por su presencia sin haber hecho ni dicho nada que lo merezca. Quizás, todos hayamos sido culpables de hacer el mal inconscientemente o sabiendo las consecuencias que acompañan cada acto.
El temor, la maldad, el desafío, el combate, la piedad, el rencor, la humildad, el reencuentro, el esfuerzo, la constancia, la ayuda, la empatía, el miedo a ser el maestro que nunca quisimos ser y nos enseñaron a ser insensibles al amor, al cariño, a la ternura, a las sonrisas, a la mirada que persiste y nos sigue. Allá donde estés te pido que, aunque sé que cueste y la mala enseñanza recorra por tus recuerdos, el amor nunca se pause en el recorrido de tus venas. Doy fe a que todo lo malo acaba, a que tus insultos caigan dejando el poder del vuelo para repartir un mal camino que todos, sin saberlo, recorren. El sospechoso muere, deja en su recuerdo los falsos rumores, así mismo nace un nombre: Yo, dueño de mis palabras y actos, doy mi nombre como prueba de mi inofensivo ser dando condena de asfaltos que me obligaron a retroceder. Mi nombre es Lossie y soy mujer.