jueves, 15 de octubre de 2015

CARTA A LA LUNA

Si me escondo de ti, si te escondes de mí, asegura a la Luna antes de atravesar la altura para que ella sea consciente del camino que has de recorrer.
Si te escondes de mí, si me haces resbalar, ten en cuenta las medidas para volver a volar que las alas, aunque rotas y poco cuidadas, hizo ahogar el llanto del lunar en la descuidada ciudad de tus caderas, el palpite de tus ojeras y el desorden de mis labios sellados al verlas.
Parecía necesario al contarlo cuando me di cuenta, que al ser señalada por los silenciados y mis alas curadas por el manto estrellado, pude ser consciente de las mentes enjauladas por malentendidos o justificaciones no solicitadas para dar comienzo a una exagerada drama y tragedia a su lado como fiel acompañante. Realmente no fue necesario, sin embargo, al son de las campanas tocando y al ritmo de los pájaros cantando, voló junto a mí una figura angelical y unas palomas alrededor picando. Eres construcción de tu pensamiento- me dijo- podrás ser libre al renacer en la música, solo has de escoger la canción que más sensaciones te haga sentir. Entonces empecé a crear nuevas canciones a escondidas y en secreto, por miedo absurdo de ser descubierta, dejé al olvido el temor de que destruyan todo lo que construí con el tiempo a escribir la canción del olvido para hacer recordar el camino que he recorrido. Hacia la Luna me entrego, mis llantos dejaron de ser las estrellas del cielo, mis llantos son la lluvia que muchos escapan de cada gota que cae de las nubes y se deshacen al pisar el suelo.

Si te escondes de mí, si me escondo de ti, asegura a las estrellas el camino que has de decidir. Si me escondo de ti, deja que el viento sople y me susurre lo que esperas de mí.