sábado, 27 de febrero de 2016

CORAZÓN ELÉCTRICO

Ser libre de ataduras, restriegarme con el horizonte mientras que mis manos alzen al cielo intentando tocarlo, bailar con el viento como lema de la naturaleza. Libre sin ataduras y lo único que recorra por mis venas sea los bosques que abrazan

Corazón eléctrico que conecta con el relámpago mostrando su enfado dando a un enfrentamiento entre el amor y el odio. El descaro ajeno de aquellos que nunca será el respaldo de alma pura. O siempre lo fue. Esa inquietud en duda vagando en aguas alteradas, vientos fuertes y empujantes, miradas perdidas pensando en todo y en nada, rutinas robóticas que acaban en grito a la libertad, sensaciones que pude experimentar y construir, intencionadamente, un mundo mejor para los siguientes.
Un mundo mejor y nuevo.
Armonías placenteras que provocan sonrisas con cada aliento, suspiros en calma que nacen con destino al alma. Con destino al intestino que murmuraba a mi oído palabras que no imaginé salir de tu boca, recuerdos energéticos que me encaminan a odiarte. Odio arrinconado por tu intento de salvarte con excelente resultado final y numerosas listas que no acaban nunca.

Corazón eléctrico con sus pros y sus contras.
Corazón eléctrico peligrosamente peligroso.

Corazones eléctricos en cuarentena por el riesgo que puedan correr por sus venas sintiendo chispas que puedan terminar en tragedia y nadie capaz de salvar tu existencia.
Corazón eléctrico caminando en solitario pensando en todo y, a la vez, en nada.
Sientiendo que todo empieza y acaba. Proclamando libertad sin condiciones ni traiciones.


Suspirando libre de deudas.
Corazón eléctrico. Mente conectada.
Sintiendo que todo empieza.
Sintiendo que todo acaba.

Conexión con el relámpago mostrando su agonía, disculpándome y llorando noche y día. Es difícil ser eléctrico cuando llueve y se moja. Es difícil ser corazón cuando te dañan con agujas. Es difícil cuando mueres con tus contras.
Sintiendo que todo acaba.
Sintiendo que todo empieza.
Sintiendo que he muerto en vida y sintiendo que he reenacido, me despido de los errores que he cometido para dar la bienvenida a las virtudes que en mí he observado con la finalidad de ser mejor ser vivo. Con la finalidad de agradecer de alguna forma la segunda oportunidad que me han ofrecido.