martes, 10 de mayo de 2016

HACE UNAS SEMANAS

Las nubes están yendo y viniendo cuando les dan la gana, escondiendo al Sol como si se tratase de un juego inocente o una sorpresa en construcción mientras él curioseaba lo que no le dejaban. El viento parecía tranquilo mientras que los conductores malhumorados por no llegar a tiempo golpeaban los volantes de los coches que, a su vez, resoplaban humo negro como si ellos fuesen responsables. Pero el viento seguía pareciendo tranquilo. 
Hace unas semanas todo era distinto, las leyes históricas recalcaban una sensatez digna que, en la actualidad, parece locura enfermiza con la lógica más aplastante y poco modificables. O eso decían. Pero no perdí la esperanza de cambiar el mundo a mejor, claro está, que tanto necesita la sociedad y tantos años han esperado hasta que alguien decida hablar y la mano alzar en contra de toda esta crueldad. La vida seguía abriendo camino y de camino estaba yo, a mi rumbo, siendo juzgada por segundas/terceras personas pero no me preocupaba, tampoco era asunto mío. Que digan lo que quieran y digan lo que digan me da igual fuertemente, "oídos sordos cual traidor que ni en mi pecho habrá ardor" y seguía hacia adelante. Desaparecí entre tanta gente, de frente pude ver las cabezas siguientes, el cielo y más cabezas siguientes a excepción del sudor y el olor tan incómodo como exagerado que hacían volver a la realidad. Que no podía ver pero sí aguantar, no imaginé que la incomodidad fuera una exageración hasta ese preciso momento. Las quejas y el silencio estaban presentes en un 50-50 que no pude mantenerme en calma durante el proceso, quería salir de esa presión tan ahogante que todo lo que tuve que soportar era real y el viento aún mantenía la calma. 
Quizás no sea la única manera de despertar pero encontré la calma. 
Quizás no sea ni excusa justificable que permita cada traición o decepción vibrante que sumerge en marea alta estando en guardia baja pero aprendí a mantener la calma, aprendí a estar en calma porque es la mejor manera. 
Quizás era eso lo que necesitaba y el viento fue el único en demostrarme, con enseñanzas acertadas, las posibilidades de encontrar lo que uno necesita y encuentra en el camino ¡La vida es así de curiosa! encontramos la felicidad en lugares inesperados y así fue hace unas semanas que, desde mi perspectiva, el dicho es bien acertado para cualquier momento: "Sin lo amargo, lo dulce no es tan dulce."  Y tenía razón.


Hace unas semanas.